Vengo de un Blog muerto, y la psicosis colectiva, es la única catarsis que he encontrado para esta colección de traumas.... Como nadie visita este blog, he decidido convertirlo en un Block de Notas.

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lunes, 25 de mayo de 2009

Mi aventura con un Nerd Arrogante ( Segunda parte de la saga "Los hombres, algunas veces por desgracia, siempre vuelven")

El problema más notorio de esa noche es había llegado ligeramente borracha a nuestra cita. 

El me ponía tan nerviosa, él era bien inteligente y tenía una gran biblioteca, él leía todos los periódicos posibles y tenía dos programas de política en el radio, era amigo de Emilio Pachecho y Jordi Soler, cómo no me iba a intimidar si el se había emborrachado una vez con güisqui que el mismísimo Joaquin Sabina le había servido… el era un intelectual y yo siempre he necesitado unos tragos extras de Jack Daniels para tratar con la gente intelectual y casi siempre resultaba, pero esa noche, la verdad es que fue casi media botella, lo supe después de esa única y última pelea en su departamento en la que fui acusada de tener clichés sentimentaloides por preguntarle que a final de cuentas qué éramos, que ya llevábamos varias semanas de salir y platicar y hacer todas esas cosas que los novios hacen, que sinceramente yo quería una respuesta, que ya no me bastaba el mientras estoy contigo no tengo ojos para otra, y cuando no estoy contigo sólo puedo pensar en ti, que me dijera de una vez por todas qué éramos.

 

“Pues me extraña que me preguntes algo así, creía que tu y yo éramos dos personas poco convencionales, tu eres una estudiante de letras, espero que escritora, quiero pensar que muy inteligente, yo un analista político, no cualquiera lo es, mi pensamiento no es cuadrado, y como puedes ver las relaciones interpersonales me importan un coño, y menos que un carajo cuando llevan etiquetas”.

Dijo él con un vaso de vodka de mango en la mano. Pero esta vez me habia puesto impertinente, un poco tonta, la pose de intelectual era ya insostenible y yo ya no quería ser alternativa.      Yo quería un novio y él me gustaba un montón, yo quería etiquetas y etiquetarme, yo lo queria a él.

 

Lo mas ridiculo, doloroso y memorable de esa noche, fue su sonrisa burlona cuando después de salir corriendo de su departamento, con lágrimas en los ojos, rimel corrido y mil peticiones de que nunca me volviera a llamar, tuve que tocar a su puerta para, con toda la vergüenza que mi cara pudo contener,  recoger el celular que olvidé en la mesita del centro de su sala.

 

Semanas de amargura, güisqui, vino tinto, cervezas, brandy le siguieron al final del que yo creía era el final de los finales en mi  historia con el Intelectual arrogante. Poco a poco lo fui olvidando, dejé de faltar a clases cada día menos para escucharlo en la radio, dejé de mencionarlo  en mis pláticas sin notarlo, hasta que un buen día, desperté enamorada… de otro.

 

Mucho tiempo no supe de él, mucho tiempo no me llamó, ciertamente, yo estaba inconcientemente convencida de que no me llamaría, cuando, después de casi un año, mi celular

vibró un miércoles a las 2 de la mañana. “Discúlpame pero en este momento no te puedo contestar, buenas noches” dije,  y le colgué sin dejarlo pronunciar otra palabra… Yo le colgué. Y sonreí. Y me sentí muy bien, sinceramente.

 

Un par de años después, me lo encontré en la fila del cine, yo iba con el que ahora es mi marido, entrábamos a ver una película tonta. Él entraba a ver una gira de documentales aburridos. Sólo.

martes, 24 de marzo de 2009

Tetas Grandes

Hoy me siento así, así, con teta grande, un poco de la putería con la que a veces amanecemos todas las mujeres y acentuamos con unos cuantos minutos al espejo, esa actitud que solamente nosotras sabemos cuando la tenemos, y no sé si esté ligada al ciclo menstrual.

Pero decía, tengo las tetas grandes, muy grandes para mi gusto, fabulosas para el gusto de mi marido, normales para las marcas de moda que me gusta usar. Tengo más tetas de lo normal... y a veces me causa conflicto, a veces me gustaría estar plana como niña y a veces...

Ayer le decía a mi mamá, que mi renuencia a ser "tetona" (según yo) es mi renuencia, en realidad, a ser una mujer, madre, sexualmente activa, con una pareja estable, una completa negación a mi feminidad y a las responsabilidades que con ésta se me atañan. 

Si alguien me hubiera dicho que de un día para otro mis tetas significarían mucho más que atractivo escote,  las hubiera respetado cuando empezaron a crecer y no me habría enojado con la vida y los corpiños. Ahora mis tetas significan la tranquilidad de mis hijos, el mayor no puede dormir si no mete su mano en mi pijama y siente el calor, dice que son de él y sólo tras una tortura de cosquillas acepta que son de su papá. Ahora mis tetas me diferencian de las niñas adolescentes y me hacen sentir una mujer de verdad, me hacen sentir mayor, madura y ¿por qué no? poderosa. 

Pero igual, no dejo de soñar con el día en que pueda usar una de esas etéreas playeritas de encaje diseñadas para las que no tienen, y quieren más.

martes, 17 de marzo de 2009

Tanto ruido y al final, por fin el fin.

Ayer en la noche Daniel no podía dormir, tiró todas las almohadas y dijo que ya tenía otra cama separada de mí y de su hermano, luego se subió y se acurrucó conmigo, y yo le dije: Hijo tienes que aprender a esperar,  pero la verdad es que no se lo dije a él, me lo dije a mí misma, porque estos días han sido de esperar, esperar y no recibir nada.

Estoy bastante molesta con mi vida, con él, con la situación de vivir separados pero juntos, en un pseudo divorcio, jugando a que somos esposos y padres responsables pero cada quien con un horizonte muy diferente que se define en ni yo me voy contigo ni tu te vienes conmigo... y no sé a dónde vamos a llegar, y no sé si entonces vale la pena seguir juntos cuando sabemos de antemano que nunca vamos a estar juntos juntos. 

Y a veces pienso: La verdad es que estoy guapa, soy inteligente, independiente económicamente, agradable, buena onda, modesta... y mi pareja ni me valora, ni me quiere, ni le interesa todo lo bueno que pueda tener... Y es que la verdad yo sé que hay más de uno a quien le gustaría tenerme a su lado... y también sé que éso no va a ser toda la vida, que ni me estoy haciendo más joven ni soy lo mejor del mundo, que siempre habrá una más bonita, más joven, más lista que yo, pero que ahora estoy en un buen momento para encontrar otra pareja, que ahora mis hijos no sufrirían tanto la separación, y chance hasta me voy a Buenos Aires a estudiar una maestría, al fin mis papás me hacen el paro, porque el cabrón de él se está pasando de mala onda, pero pues es que también mis hijos, y así como que sin papá está gacho, nadie los va a querer como él, y con nadie vamos a tener una familia como con él, pero es que él, también es un culero a veces... 

Cuando llegamos a la escuela, le quité el chupete y le dije "dame un beso", y que crees que me respondió?, exactamente, no mamá ya toy gane. Y apenas tiene dos años  y  medio.. últimamente todo es tan rápido.

Tanto ruido y al final, por fin el fin.

martes, 24 de febrero de 2009

el infierno es este cielo

Lo que más extraño de Chiapas es:

*Los tacos comisión.
*Las gorditas de los Murillo.
*El mercado de San Cristóbal, todo colorido y lleno, sin querer, de productos orgánicos cultivados y vendidos directamente al público por manos indígenas.
*Nuestro departamento con vista al parque principal.
*Las laminitas y sus costillas fritas servidas por el/la mesero/a trasvesti, amigo/a íntimo/a, por cierto.
*El parque de la Marimba por las noches, y toda la gente viendo a mis hijos con curiosidad por bonitos.
*El clima de estos días que me permitía salir muy de noche y muy de mañana en shorts, sandalias y playera.
*La gente(el pueblo) más amable que he conocido a lo largo de mi vida.
*Mayra y Jorge borrachos de cerveza y de amistad.

Pero sin duda, lo que más extraño de Chiapas, es la atención que le ponías a nuestro jardín, las noches que me iba a dormir sola porque tomabas cerveza con tus amigos en nuestra cocina, tus pies fríos por andar sin zapatos que me despetaban en la madrugada, los límites económicos que nos enseñaron a vaciar despensas hasta las últimas consecuencias y a mí a armar comidas con lo inimaginable, la alberca de agua helada que nos dio laringitis... Es decir, extraño esas cosas que esos días odiaba en tí...

... So lost, without you...

viernes, 20 de febrero de 2009

"Los finales de relaciones serían infinitamente más fáciles si no existieran las putas telecomunicaciones comunicándonos a todos, tan al pedo".

Efectivamente, congelarlo del messenger fue bloquearlo. Iba a ser insoportable saber que él sabía que yo estaba en línea y que no me hablaría. Iba a ser terriblemente doloroso seguir todos y cada uno de sus pasos por Facebook, saber de sus nuevos amigos, de su status diario, de a qué hora se dormía jugando Txas hold'em, de por qué no había jugado el domingo (dónde coño habrá estado y con quién)... A veces prefiero las incertidumbres que las certezas.

Y tan al pedo estamos tan interconectados, que conozco a la novia de mi ex mejor amigo que vive en Villahermosa, sé del divorcio de un amigo con quien no hablo desde hace, fácil, 15  años, fui de las primeras en saber que un ex novio acaba de terminar con su novia hace unas horas, y también sé que mi marido tiene una nueva amiga Natalia.

Las putas (me encanta la facilidad con la que uno escribe palabrotas) telecomunicaciones, también me han llevado hacia las personas más fabulosas de mi vida, Julieta, es la más hermosa de ellas, a veces no sé qué tenemos en común, no comulgo con tantas ideas sobre la sociedad ideal que ella tiene, soy, más bien, un poco derechista, pero sólo en ella me encantan esos discursos (que, sinceramente, considero completamente conflictuados con las telecomunicaciones).

- Corto por el momeento-




miércoles, 18 de febrero de 2009

Los hombres, algunas veces por desgracia, siempre vuelven.

Tras más de dos meses sin hablar con mi marido, por fin, el 14 de febrero, ambos definimos que nos amamos (un chorro) y que queremos estar juntos (para siempre) y que no importa nada (ni la distancia) vamos a poner todo lo que esté en nuestras manos (u otras partes de nuestro cuerpo) para que nuestro matrimonio y familia funcione. 

En el inter, comí todo el helado de Ben&Jerry's que pude, todos los botes de nutella que mi cara pudo resistir antes de que le salieran granos, tantas galletas de avena que creo que hasta el colesterol se me bajó,  una cantidad enorme de donas Bimbo  y litros y litros de Coca Cola Zero.

Yo no lloraba, es más, lo saqué de mi facebook, lo congelé en mi messenger y borré toda evidencia de su paso por mi vida (nada más quedaron los niños), y mi madre, ante mi renuencia a aceptar que estaba triste, de verdad súper triste, un día me agarró con una galleta en la mano y el celular en la otra y me dijo:
¿Te acuerdas del libro que me regalaste cuando tu papá se fue? No lo llames, cuando un hombre se va, para que regrese, no le hagas dramas, no lo busques, no le llores, y cuando menos pienses, él estará en tu puerta pidiéndote una nueva oportunidad. Todos, absolutamente todos, los hombres vuelven"

Yo no iba a llamarlo, de hecho estaba checando chismes en mi teléfono, pero me hizo acordarme de mis relaciones pasadas, ésas en las que de tanto llorar tenía que curarme la deshidratación con Jack Daniels o Torres X, ésas de las cuales juraba nunca me iba a reponer y donde veía que el final de mis días me llegaría y yo estaría completamente sola. 

Me metí a bañar riéndome sola, bañé a mis hijos y los pobres pensaban que eran tan graciosos porque su mami no paraba de reir, me acosté y prendí la tele y reía mientras escuchaba de los asesinados en Tamaulipas (con todo respeto), todo era risas, porque, efectivamente, todos esos hombres, tarde o temprano, para bien o para mal, con chelas o sin ellas, volvieron.


"Continuará"


Por cierto, a mi marido sí tuve que llamarlo, pero no fue ese día de las galletas, fue después de una rebanada de pizza hawaiana.

Viajantes..

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